#ElPerúQueQueremos

Claudia Aragón, resistencia marrón para la igualdad.

La indumentarista y activista cusqueña Claudia Aragón habló con nosotras sobre feminismo y el sincretismo estético.

Publicado: 2018-03-05

Conversar con Claudia es siempre un placer, no sólo porque con su estilo sencillo es capaz de enseñar las cosas más complejas, sino porque además de eso, siempre tiene una sonrisa y las palabras precisas a flor de piel: “Los partidos tradicionales quieren apoderarse del feminismo y del movimiento marrón en el Perú, pero la política en nuestro país está tan corrupta que es mejor seguir resistiendo desde la organización civil, desde la base ciudadana de mujeres, en grupos pequeños, grandes, o solas, pero resistir.” Me dice mientras hablamos de la coyuntura del Perú antes de iniciar la entrevista. 

“He terminado un tránsito personal muy fuerte del que ha resultado cosas muy importantes para mí, a partir de liberarme de una relación que no era sana, he viajado y he visto que lo más importante que tengo es mi voz y todo el conocimiento que manejo, por eso estoy dando talleres y charlas con mujeres y ha sido encontrarme conmigo misma armando redes de soporte, creando lazos entre mujeres te haces más fuerte. Al encontrarte con mujeres que pueden estar pasando lo mismo que tú en cuanto a violencia machista ves la dimensión del problema y a la vez, compartir esa situación te hace aprender a valorar el compañerismo entre mujeres. Por eso considero que es necesario generar un activismo más consciente, abrir plataformas y darle voz a las mujeres. Yo por ejemplo no sabía que haber aceptado el feminismo y vivir de acuerdo a eso me hacía una activista, y eso es lo que necesitamos.”

Claudia Aragón es cusqueña, radica hace diez años en Lima y se dedica al arte mediante la creación de indumentaria, actualmente está dictando una serie de talleres y charlas dirigidos a mujeres con la idea de empoderarlas en su búsqueda de una estética que una las costumbres ancestrales y la modernidad de los tiempos que vivimos.


¿Qué es ser una chola contemporánea?

Yo soy andina descendiente y mantengo mi raíz, es parte de mi ser, pero también soy una mujer del siglo XXI, no puedo escapar de la tecnología, de la música y la estética nueva y la gente no entiende eso. 

El Perú es altamente racista, hay una tendencia a discriminar a todo aquel que no sea blanco, la sociedad no va a cambiar ciertas dinámicas porque siempre quieren marginar al marrón, y se detienen en la parte estética. Por lo general la gente no comprende lo que no conoce y es muy agresivo al respecto.

Lima sigue siendo centralista y el resto de personas seguimos siendo foráneos en nuestra propia capital, no estamos integrados, mejor dicho, no nos dejan integrarnos. Los marrones estamos marginados y peor si eres mujer, porque no entras en los cánones de belleza. Hay que generar herramientas y plataformas que ayuden a que la mujer se acepte como es para brillar abiertamente.

Es importante generar la visibilización de millones de mujeres capaces de generar el cambio desde ellas mismas y que pueden proyectar ese cambio a otras mujeres, porque cuando la lucha es de una sola persona es mucho más difícil generar resultados, porque no tienes aliados. A pesar de todo hay un despertar general a estos problemas y ahora sí, poco a poco se van generando lazos y esa es una buena señal.

¿Cuál es tu visión de Lima y cómo comparas tus experiencias con las vividas por mujeres de tu entorno?

Yo he vivido toda la vida en Cusco, y me mudé a Lima hace diez años, por eso siento que Lima es muchos mundos a la vez. Personalmente Lima para mí es Gamarra, el Cerro San Cristóbal, el Centro, el Jirón De La Unión, la avenida Abancay… la energía de esos lugares me construye, vengo de una familia de comerciantes, y en esos lugares, tengo la sensación que estoy con las personas que más quiero y en un ambiente seguro, porque las mujeres que están en Gamarra tiene una mochila muy grande de sueños como la que yo tuve un día, porque casi todas son migrantes, sean nacionales o internacionales, igual como lo soy yo ahora. Llegué a Lima con la ilusión de ser una persona mejor, estudiar y cumplir mis sueños, yo soy la primera profesional de mi familia, voy a ser el ejemplo de mis primas y de alguna manera es eso lo que veo en Gamarra, porque hay muchas mujeres que como yo están luchando por conquistar lo que más quieren para poder ser felices. Por eso para mí Lima es Gamarra, mujeres que empezaron con su plástico azul en el suelo y que aún ahora siguen buscando un futuro mejor y un deseo de ayudar a los demás, en los negocios te das cuenta que casi todas son mujeres, con la guagua encima, chambeando, con los niños alrededor, y yo también estudié así, mientras trabajaba. Gamarra es una fuente de energía muy importante para mí.  

Todos somos migrantes, cholos y seguimos viviendo lo mismo, eso nos une, aunque es muy fuerte porque hay personas muy invasivas que se detienen a agredir y me he sentido muy vulnerable por usar polleras, como cualquier otra mujer migrante en la capital, en otros distritos a la gente no les importa, pero yo trato de generar mi propia manera de defenderme, si alguien se ríe de mí o me dice algo, le mando besitos o sonrió, y ya. Aprendí a ser yo misma siempre, porque el que debe quedar expuesto es el que agrede no yo.

Claudia Aragón desde México para Soy Aukasisa. Fotos: Omar Urcid & Miguel Huerta

¿Por qué es importante para ti cuidar tus raíces?
Básicamente porque me recuerda de donde soy, el hecho de llevar mi estética con orgullo ha sido un proceso muy fuerte de exploración, como medio de expresarme, he pasado por varios estilos estéticos, desde el reggae, el punk y de cada uno he tomado algo, pero sabiendo que eso no es mío, son simplemente detalles que me gustan, haber llegado a usar polleras fue encontrar aquello que me faltaba, a pesar de que como peruana y siendo de Cusco he estado rodeada siempre de esa indumentaria, la primera vez que usé una y me vi al espejo fue verme completa, como si la pollera fuera un miembro de mi cuerpo que me hacía falta. Y mirándome al espejo me encanta la persona que soy y es así como comenzó la travesía de mi sincretismo estético hace seis años, y de alguna manera me hizo regresar a Cusco que tanto lo extrañaba, y también me hizo notar que ese sincretismo abarca los momentos más importantes de mi vida, y trato de vivir de acuerdo a eso. Genero mis propios rituales, pero también respeto las tradiciones que vienen de mi tierra, porque trato siempre de unir lo andino con lo contemporáneo, estoy formada a partir de mi familia pues me han dado todo lo que soy, mi madre es la persona más buena del mundo, pero no descuido el ambiente en el que ahora me estoy moviendo. Por ejemplo desde los ocho años que bailo para el señor de Qoyllurit’i pero también hago meditación, soy devota de El Señor de los Temblores y la Mamita Asunta a quien mi mamá me ha entregado. Esas tradiciones que me fueron inculcadas por mi madre y mi familia son piezas importantes para mí, porque son entes de sincretismo, representan Apus, cerros, animales, me considero politeísta, soy católica, pero tengo un gran grupo de tradiciones y rituales que heredé por mi familia, es mi cosmovisión, mi fe y lo que soy.
¿Cuál consideras que es tu tarea como indumentarista desde el feminismo?
Lo importante para mí es generar algo para el futuro, si vemos las culturas del pasado todavía hay vestigios de la estética y la cosmovisión de ese mundo andino con el cual estamos tan ligados, a nivel de creación me hago siempre la pregunta ¿qué estamos haciendo para que dentro de cien años nos estudien? Desde la indumentaria, platería, gráfica puedo envolverme en ese movimiento creativo siguiendo esa pregunta, porque lo que estoy generando tiene que ver con mi pasado y con lo actual, pero que tiene que generar algo para el futuro. Porque lo cierto es que tenemos una tecnología espectacular, impresoras 3D y muchas cosas increíbles pero hay que usar esas tecnologías para seguir expresando nuestra cosmovisión de una manera nueva.
¿Qué espacios artísticos sientes que las mujeres hemos ganado y qué crees que hace falta para este movimiento siga creciendo?
Actualmente hay muchas plataformas felizmente en muchos lugares ya se ha implementado la tendencia mundial de incluir cada vez a más mujeres, si por ejemplo hay tres hombres en un grupo al menos tienen que haber dos mujeres lo cual es genial porque vamos ganando espacios, pero lamentablemente eso sólo ocurre en Lima y en ciertos espacios, no en todos. En provincias todavía estamos luchando contra la segregación, y es importante que tomemos nuestros espacios porque mientras más alto llegamos menos mujeres encontramos. Hay espacios y colectivos de mujeres, hay que hacer que el desarrollo artístico llegue a todas las provincias, y romper con los cánones de belleza porque sumado al problema de la falta de inversión en temas culturales y artísticos, está el hecho de que muchas veces las mujeres más talentosas no son llamadas por el simple hecho de ser marrón o porque usas polleras y estéticamente eso no está bien para esa clase de gente que tiene el poder. Además del amiguismo, todo funciona gracias al amigo del amigo del amigo y eso es propio de una sociedad conservadora y de medios tradicionales. Por eso es importante lo que está surgiendo en los medios independientes, porque ahí sólo importa el talento y no importa si eres verde, amarilla, roja, lo importante es la visibilización de las mujeres talentosas, el gran apoyo ahora para las luchas de las mujeres son las redes sociales, es una suma de un montón de cambios micro que a la larga generará una sociedad mejor.
¿Cuáles serían tus propuestas para combatir el racismo desde el arte?

Creo que una de las mecánicas más poderosas para combatir y destruir el racismo y la discriminación es aceptarse una misma tal y como es, el abrazarse, contemplarse y amarse una misma. Una vez salía de la ducha y me quedé mirándome al espejo y me di cuenta que toda yo brillaba, era mi piel la que brillaba con un color marrón cobre hermoso, y yo dije: ‘¡Mierda! ¡me acepto! Acepto completamente todo lo que soy’ y creo que eso es súper importante, hay un antes y después para una mujer cuando te ves te reconoces y te abrazas a ti misma y reconocer que nuestra arma es nuestra voz, amar y respetar nuestro cuerpo, romper los estereotipos, para eliminar el racismo hay que empezar desde lo personal, saber que siendo marrones tenemos más fortaleza para enfrentarnos a quien nos discrimine por el color de la piel, o por ser mujeres y considerarnos pedazos de carne.  

Yo hablo desde mis experiencias, desde el colegio y el bullying porque otros consideraban que yo no era hermosa y hay que luchar contra esos conflictos, lo que me ayudó a ser la mujer que soy ahora, fue usar pollera, retomar mis raíces y amarlas. Me gustaría que más mujeres aprendan a amarse intensamente para empezar a cambiar y mejorar el mundo, porque todas las mujeres podemos ser valientes y guerreras, y como vivimos en una sociedad misógina y patriarcal nos va a costar mucho, pero hay que encontrar las dinámicas para redescubrir el fuego y la fuerza que nos hace ser generadoras de cambio, ayudar a más hermanas que quieran encontrar su poder, y ese es el reto que tenemos todas ahora, hay que pensar en comunidades, en redes y en nosotras. El desarrollo debe ser para mujeres desde mujeres.

                                                                           ---

Sigue todos los proyectos de Claudia Aragón aquí

                                                                           ---

Texto original de Lara Salvatierra para Soy Aukasisa


Escrito por

Lara Salvatierra

Sanmarquina trotamundos. Tengo de Inga y de Mandinga y mi verbo favorito es Luchar.


Publicado en

soyaukasisa

Comunidad feminista.